Restituir un daño significa que hemos reconocido nuestra falta y agravios a otros, así en la antigüedad los sacrificios a Dios representaban una devoción sincera de alguien que quería tener una relación correcta con Dios. El deleite de Dios está en un corazón que por ser sincero para con Él no afectará en los demás su presencia, porque su mesa es de comunión. Ezequiel 34:22

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