Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí y cuando llega la halla desocupada, barrida y adornada. Esto es lo que hace el Espíritu Santo cuando le entregamos nuestras vidas a Dios, la desocupa de espíritus de tinieblas que nos hacian llevar una vida desordenada y la ocupa con su presencia, dandonos un sentido correcto en cada cosa que hacemos buscandolo en oración, barrida porque nos organiza al darnos un nuevo sonido, al escuchar su palabra y al escuchar sus alabanza y cantarlas a El, y adornada porque se hace notorio aun a otros que nuestras vidas interiormente y exteriormente se ha vuelto distinta, hasta volverse y preguntarrnos si somos evangelicos. Esto amerita un valor que no puede ser cuantificado, por eso cuide lo que escucha, a quien escucha, lo que piensa, con quien comparte, lo que hace y sobre todo cuide su tiempo a solas con Dios, así el texto inicial no tendrá nunca lugar en su vida, o en su cotidianidad.
lunes, 19 de diciembre de 2016
lunes, 12 de diciembre de 2016
El fraude espíritual
Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente y no dejaría minar su casa. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron Señor no sembraste buena semilla en tu campo de dónde pues tiene cizaña. La cotidianidad aveces nos hace participar con aquellos que necesitan la novedad de vida que Dios da, sea por trabajo o por cualquier eventualidad la biblia te dice que se combiertan ellos a ti y no tú a ellos, porque al estar en constante acercamiento puede ocurrir que como dice la biblia, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en tu corazón, esto es su palabra. Velad pués en oración y buscad la cercanía de los que al igual que tú temen a Dios, porque la verdadera fe es la que te hace caminar en obediencia a Dios no al hombre, aunque no lo entiendas.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Sin acepción
Meditar en la palabra de Dios es algo más que un ejercicio mental, implica una reflexión que nos hace mirar dentro de nosostros mismos al ser confrontado por su palabra, contemplando así la gloria de Dios que por su Espíritu nos refleja conscientemente nuestra imagen deformada por el pecado pero que también por su Espíritu es transformada a la imagen misma de Dios, haciendonos como árboles que fructifican y que prosperan lo que hacen así como ha prosperado nuestra alma. Un momento aparte con Dios nos da identidad de hijo en El.
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