La integridad del corazón y en el cotidiano vivir mantiene nuestra comunión con Dios y nos aleja de todo lo que pueda distorcionar
su imagen en la nuestra. Recordemos que somos justos delante de Dios sólo a través de la obra de Cristo.
En los cuales anduvisteis en
otros tiempo, siguiendo la
corriente de este mundo

No hay comentarios:
Publicar un comentario