Promiscuidad es la experiencia de relaciones intimas antes del matrimonio y sugerir o llevar a alguien a ello con imposición es violencia, en ambos casos hay pecado, uno por desobediencia y otro por abuso de autoridad de la que nos sentimos investido ante la otra persona. Dios es el que hace justicia a los que padecen violencia y al obedecer a Dios al guardarnos para el matrimonio se traduce en bendición para nuestro propio cuerpo. Nunca es tarde para empezar. Isaías 61:10

No hay comentarios:
Publicar un comentario