El dador de la vida la concibió
con principios que son necesarios
para nuestra libertad, creer en
una ciudad con fundamento cuyo
arquitecto es Dios, esperar a
alguien que nunca has visto
y que sólo le conoces por sus cartas,
requiere de fe, sin embargo el que da
testimonio de estas cosas dice:
Ciertamente vengo en breve.
Dios conquista corazones hechos a su imagen, como tú.

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